¡París, te había extrañado!

48 horas en la Ciudad Luz. 

París es la capital de moda, capital artístico-literaria, cuna del “Boom latinoamericano” y sobre todo tiene ese je ne sais quoi en sí que la hace tan especial para todo aquel que sueña con conocerla. Para mí París es eso y mucho más, fue la ciudad que me adoptó durante seis años para poder realizar mis estudios, en la cual disfruté de mi libertad… e hice de ella mi segundo hogar.

Asimismo, debo admitir que Mario Vargas Llosa y su libro El pez en el agua (1993) tienen un tanto la culpa de haber despertado el bichito de una curiosidad que me hizo anhelar vivir en esta metrópoli. París es la que, con su encanto, enamora a todo aquel que la visita y en esta ocasión pasé 48 horas, viaje exprés, el cual me permitió ir a mis lugares favoritos y la verdad es que cada vez que vuelvo, me vuelve a robar el corazón.

Debo confesar que no se puede visitar todo el centro de la ciudad, ya que es un tiempo muy breve y más aún si hay citas con amigos de por medio. Sin embargo, como “ex-parisina” aprendí a moverme muy bien en el centro y acumulé lugares especiales que paso a visitar sí o sí.

Lo que uno no puede dejar pasar en París es la emblemática Torre Eiffel que fue inaugurada en 1889, ésta se puede observar desde diferentes puntos de la ciudad, ya que mide 324 metros.  Mi panorama predilecto es desde el Trocadéro, que nos muestra una vista esplendida sobre les Champs de Mars.

Si continuamos nuestro recorrido por el Sena, no muy lejos de la Torre Eiffel se encuentra el puente Alexandre III, según yo: Le pont le plus beau au monde (el puente más bonito del mundo), desde donde lo mires, éste es simplemente espectacular. Este puente fue parte del proyecto de la Exposición Universal de París en el año 1990. Realmente éste es mi lugar favorito en todo París, es un paquete completo de belleza y cultura.

El Arco del Triunfo será nuestra tercera parada, este monumento es sin duda uno de los más visitados de París. Mandado a construir bajo la orden de Napoleón, éste representa las victorias del Ejército francés. Se terminó de construir en el año 1836. Subir a la cima del arco es algo que también vale la pena, la vista es magnífica.

El Jardín de Luxemburgo es el bonus en esta visita, éste es el jardín del Senado francés. En él uno puede relajarse, leer o tomar un poco el sol. Además de situarse en el barrio de estudiantes y estar cerca de mi ex-alma máter, me hace pensar en el París de Vargas Llosa, que me inspiró a mudarme a esta ciudad.

Díganme y coméntenme, ¿cuáles son sus lugares favoritos en París ??

Para aquellos que quieren indagar un poquito sobre Vargas Llosa y París, les recomiendo esta entrevista (click).